La función principal que cumplen los bálsamos es la de aliviar los dolores, aunque algunos también siervan para curar la raíz del problema.
Si en el sueño utilizamos el bálsamo en nuestro cuerpo, eso indica que hemos sufrido una gran decepción y aún no hemos podido recuperar nuestras fuerzas. Si lo utilizamos para curar a otra persona, eso indica que tenemos una gran empatía que, unida a nuestra facilidad de palabra, nos permite dar consuelo a quienes pasan por experiencias difíciles, cosa que deberíamos aprovechar.

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